Añade tus electrodomésticos, las horas de uso y el precio del kWh y descubre cuánto consumes y cuánto pagas al mes y al año.
Multiplica su potencia en vatios por las horas de uso y divide entre 1.000: así obtienes los kWh. Esos kWh por el precio del kWh dan el coste.
Mira tu última factura de la luz: el precio del término de energía en €/kWh. Cambia según la tarifa y la hora del día; aquí puedes poner el tuyo.
Normalmente el calentador eléctrico o termo, la calefacción y el aire acondicionado, seguidos del horno, la secadora y la nevera por funcionar todo el día.
En la etiqueta del aparato (W o kW) o en el manual. Muchos aparatos no funcionan siempre a plena potencia, por eso conviene estimar las horas efectivas.
Cuéntanos qué herramienta quieres que añadamos, qué mejorarías de una existente o si has visto un error. Cualquier sugerencia, por loca que parezca, es bienvenida: la revisamos y hacemos lo posible por implementarla. Toda idea es válida.